Dos largos años de sequía intelectual, una pseudo bursitis cerebral, amparada en miles de justificaciones inventadas para evitar la lectura de todos y cada uno de los grandes genios. Incluso Bolaño y Vila-Matas.Excusas tales como el carcinoma dáctil que provocan los bestsellers o la monotonía de la estructura clásica de novela, la importancia de la lectura de la genealogía histórica de los prusianos, la falta de intelecto, de todos y cada uno de esos otros que escriben y escriben de verdad. Y leen, leen mucho.
En un abotargamiento de sobreexcitación inenarrable, huyendo de toda lógica más que la propia indolencia, la vagancia. Que debe ser pecado. La falta de ánimo, el hastío de escribir poesía en servilletas de bar. Gracias por su visita. El maldito Facebook, la maldita tecnología que nos facilita el porno y destruye en falsos onanismos de vidas ideadas, soñadas perfectas, de cupcakes.
Soy incapaz de escribir. Y tengo miedo.